Novedad editorial. Annick Lempérière. Entre Dios y el rey: la república. La ciudad de México de los siglos XVI al XIX,

¿Es posible ser republicano y católico? Para quienes hicieron la Revolución francesa, no. En cambio, la naciente nación independiente de México, que promulgó su primera Constitución como tal el 4 de octubre de 1824, se convirtió al republicanismo con la misma naturalidad con la cual era católica.

Es el planteamiento de la investigadora Annick Lempérière, catedrática de historia en la Universidad París I Panthéon-Sorbonne, en la cual dirige el Centro de Investigaciones sobre Historia de América Latina y los Mundos Ibéricos, en su nuevo libroEntre Dios y el rey: la república. La ciudad de México de los siglos XVI al XIX, recién editado por el Fondo de Cultura Económica (FCE) en su colección Historia.

Autora también de Les clercs de la nation. Intellectuels. État et société du Mexique, XX siècle, del mismo FCE, Lempérière se remite a la formación, tras la llegada de los españoles, de una monarquía corporativa donde por igual se agrupan instituciones para los asuntos del gobierno, la soberanía, la policía que la salvación de las almas. Una monarquía que además era tutelada por la Corona de Castilla para la lejana América.

Tras la guerra de conquista, explica en su introducción, fueron mucho más eficaces los religiosos y clérigos, que los enviados de los reyes, en su labor de reconstrucción social, cultural y política:

“Con el consentimiento de la Corona de Castilla, estos religiosos utilizaron su propia pericia para tratar de restaurar ‘La paz de Dios’, reagrupando a los indios en comunidades pastorales y productivas; impulsando la creación de devociones y de institutos caritativos, o abriendo colegios donde se educaría a los descendientes de la nobleza india y a los hijos de conquistadores. Los españoles laicos tomaron parte de este movimiento desde el momento en que, decreciendo la actividad propiamente militar, se incrementó la población y el desarrollo de actividades productivas.”

De 395 páginas, el libro se divide en dos partes y ocho capítulos. La primera, La república cristiana, incluye los capítulos I. El bien común y el buen gobierno; II. El gobierno sin Estado; III. El patriotismo republicano. La segunda, La monarquía corporativa en la época de las reformas (1765-1808), contiene a su vez: IV. ¿Era reformable el antiguo régimen?; V. La policía de la Ilustración; VI. La Ilustración y su público; VII. Corporaciones: inmovilismo y transformaciones; y VIII. Confianza pública y crédito del rey.

En la primera parte, explica, la historiadora, se dedica a explorar las estructuras, prácticas y representaciones del gobierno monárquico y corporativo en la “república cristiana”.

La segunda, dice, aborda los impactos de las reformas borbónicas en la Nueva España realizadas a partir de la década de 1760. En esas épocas, refiere, hubo cambios en las monarquías española, inglesa y francesa. Por tanto en la Ciudad de México se dieron también cambios, “innovaciones institucionales” y “tensiones políticas”.

No es un libro dedicado exclusivamente a especialistas o investigadores de la época novohispana, sino para todo aquel que quiera adentrarse en el conocimiento de la formación del Estado y sistema político mexicano actual, pues dice la investigadora:

“Al remontarnos a los orígenes de este corporativismo conquistador, buscamos explicar cómo es que quedó tan enraizado en México que pudo influir, casi hasta nuestros días, en su organización política.”

La colección de Historia del FCE presenta también como novedades los títulosEuropa y la gente sin historia, de Eric Robert Wolf, y Un gobierno de indios. Tlaxcala 1519-1750, éste último aborda la autonomía que logró mantener la nobleza india respecto del Estado novohispano.

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