Implicaciones geopolíticas de la relación entre China y Rusia para el mundo

(OroyFinanzas.com) – El centro de gravedad de Eurasia está cambiando. Y ese cambio tendrá un impacto significativo no sólo entre los vecinos de Rusia y China sino también en el sistema global que hoy conocemos. En este tercero y último artículo sobre las relaciones entre Rusia y China -aquí puede encontrar el primero y el segundo- vamos a analizar cómo podrían quedar las relaciones internacionales de consolidarse el apoyo y la cooperación entre ambas naciones.

Con Moscú ahora políticamente más cerca de Pekín que de Berlín, China se está convirtiendo en un jugador mucho más grande en toda Eurasia. Ahora se encuentra en una posición óptima para tener acceso a los recursos rusos, y extender su alcance e influencia a Europa, a través de Asia Central, así como a través de Rusia y el Ártico. China también se ha ganado la tranquilidad en su frontera norte y consolida su ascenso a la preeminencia continental.

Gracias al respaldo de China, Rusia puede respirar algo más tranquila ante el aislamiento propiciado por los Estados Unidos y sus aliados. Si Moscú gestiona la actual crisis -provocada por el triple efecto de la desaceleración económica, las sanciones de Occidente, y el colapso de los precios del petróleo- y realiza a cabo reformas estructurales y una estrategia de desarrollo económico, emergerá más fuerte que antes.

Rusia y sus relaciones con la Unión Europea

Este cambio coincide con el continuo retroceso de Estados Unidos en Afganistán y Oriente medio y su reciente cambio de estrategia en la costa de Asia, desde Japón a Singapur, en un intento de evitar la dominación de China en la región. Al mismo tiempo, los Estados Unidos están apuntalando la OTAN en Europa y empujando a sus aliados europeos a apoyar a Ucrania y otros estados de ex-influencia soviética. Así que podemos decir que el período de veinte años en el que los Estados Unidos han dominado el “gran tablero de ajedrez” en Eurasia ha terminado.

La Unión Europea se enfrenta a la perspectiva de perder a Rusia por un largo espacio de tiempo. La noción de la Unión Europea (UE) junto a Rusia, en una especie de asociación, o incluso una relación simbiótica, se desdibuja de un futuro previsible. Por contra, la UE y Rusia se están convirtiendo en competidores en una serie de ámbitos, desde la geopolítica hasta los sistemas de valores que defienden sus sociedades. Resultado de este alejamiento, la Unión Europea tiene que confiar aún más y apoyarse en los Estados Unidos y el mecanismo de la OTAN, apartando la idea de ganar una mayor autonomía respecto de su aliado transatlántico y convertirse en un actor estratégico en toda regla.

Rusia y sus relaciones con Japón

Japón, de la misma forma que Europa, ha perdido la opción de Rusia. Las esperanzas del primer ministro Abe de construir una fuerte relación con Rusia que ayudarían a equilibrar el crecimiento de China se han desvanecido después de la decisión de Tokio de sumarse a las sanciones lideradas por Estados Unidos contra Moscú. En cambio, Japón tendrá que prepararse para un acercamiento más sólido entre Pekín y Moscú, y no hay que descartar una Rusia potencialmente más hostil hacia Japón, precisamente el escenario que Tokio quería evitar. Al igual que Europa, Japón tendrá que fortalecer su alianza militar y política con los Estados Unidos. En el caso de un enfrentamiento entre China y Japón sobre las islas Senkaku -conocidas como las Islas Diaoyu en China-, Rusia mantendrá su neutralidad formal. Pero en el futuro esta neutralidad puede inclinarse del lado de Pekín.

Las relaciones de Rusia y China con India

Para la India, la entente entre China y Rusia representa un tipo diferente de desafío. India busca mejorar sus oportunidades económicas, y la ampliación de los vínculos comerciales con China como elemento clave de esa estrategia. Al mismo tiempo, la India sigue adquiriendo armas de fabricación rusa y mantiene estrechos vínculos políticos con Rusia. Nueva Delhi no tiene ninguna razón para temer que Moscú pudiera convertirse en aliado chino en detrimento de sus intereses. Pero tampoco es cuestión de permanecer quietos. Una mayor cercanía entre los dos podría estimular Nueva Delhi a jugar un papel más activo, dentro de Asia, dentro de la la Organización de Cooperación de Shanghai (SCO), RIC (Rusia, India y China) y otros foros internacionales.

Las relaciones de Rusia y China en la península de Corea

En la península de Corea, China y Rusia continuarán trabajando en paralelo, pero no al mismo ritmo. La idea, pretendida por algunos dentro del Ejército Popular de Liberación chino, de establecer un triángulo norte compuesto por China, Rusia y Corea del Norte en oposición al triángulo sur formado por los Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, no es una prioridad de Rusia. Al igual que Pekín, Moscú perseguirá sus propios intereses que no chocan con los chinos pero tampoco se superponen. De todas formas, China y Rusia podrían coordinar sus políticas en beneficio de los intereses chinos que, en la zona, son mayores que los rusos.

Mientras tanto, Moscú ha apoyado la posición de Pekín sobre Taiwán, incluso durante la larga ruptura chino-soviética. Las relaciones actuales de Taipei con Moscú son estrictamente apolíticas. Después de la incorporación de Rusia de Crimea en 2014, y en el espíritu de la entente entre China y Rusia, Moscú podría apoyar casi cualquier medida que Pekín pudiera adoptar en el futuro respecto a Taiwán.

En el Mar del Sur de China, el impacto de la nueva entente ruso-china, tendrá los menores efectos. Los países de la Association of Southeast Asian Nations – ASEAN representan la tercera área importante de comercio de Rusia en Asia, después de China y la India. Moscú no abandonará a Vietnam, su aliado de la Guerra Fría y su puerta de entrada a la región. La neutralidad de Rusia en las disputas marítimas regionales probablemente será más estricta que en el caso de las Islas Diaoyu/ Senkaku. Rusia mostró su bandera y se dejó ver en los Mares del Sur en noviembre de 2014, cuando cuatro buques de la Armada rusa zarpó de Vladivostok hasta el Mar de Coral, durante la visita de Putin a la cumbre del G-20 en Australia.

En el interior de Asia -Afganistán, Mongolia, y los cinco estados post-soviéticos de Asia central- es probable que veamos un mayor impacto de la profundización de las relaciones entre China y Rusia. La Eurasian Economic Union -EEU (Unión Económica Euroasiática), tendrá que interactuar estrechamente con China en sus proyectos de desarrollo en la zona de la Ruta de la Seda (Silk Road Economic Belt).

La SCO, por su parte, puede proporcionar a esa “gran Asia” en ciernes, un marco de concertación política y armonización, desarrollo económico conjunto, apoyo financiero y la cooperación a nivel de seguridad. Rusia seguirá desempeñando un papel destacado en la SCO, pero es probable que comparta protagonismo –además de con China- con la India.

El cambio geopolítico en Eurasia afectará la estabilidad estratégica y remodelará el equilibrio estratégico mundial. Pero Rusia y China no va a construir una alianza militar, aunque cada uno se enfrenta Estados Unidos como un potencial adversario militar. El crecimiento de la capacidad nuclear de China se acerca ya, por ejemplo, a los niveles estadounidenses y rusos.

En las cuestiones de política internacional, China, con el apoyo de Rusia, probablemente comience a tomar la iniciativa de forma más activa y no sólo para oponerse a los Estados Unidos. Pekín y Moscú buscarán ofrecer una alternativa a los actuales sistemas occidentales que rigen las finanzas globales, los sistemas de seguridad regional, y la libertad en Internet. También es probable que unan fuerzas, posiblemente con otros países BRICS, para construir una red global de medios de comunicación que competiría con los medios occidentales con el objetivo de influir en la opinión pública mundial.

Desafiando el Orden establecido de Estado Unidos para el mundo desde Rusia y China

Durante las décadas de su confrontación en el siglo XX, China y Rusia atravesaron relaciones tumultuosas que pasaron de los desencuentros a la nula relación. Ahora, ambos países, están hombro con hombro –que no en igualdad de condiciones- para desafiar el orden establecido, liderado por EE.UU. Una relación que podría describirse como una entente, una asociación armoniosa de dos grandes potencias con similitudes en intereses fundamentales –como el resentimiento mutuo a la potencia hegemónica mundial, es decir, los Estados Unidos- que se traducen en una mayor coordinación en política exterior y de seguridad, aderezado por un alto grado de empatía entre sus actuales líderes.

Dentro de esta nueva relación más estrecha, Moscú insistirá en su condición de co-iguales, y Pekín haría bien en aceptarlo. China y Rusia no formarán un bloque para oponerse a Occidente militarmente ni pretender implantar una ideología que sustituya a la democracia liberal occidental. Más bien, tanto rusos como chinos sienten que esta unión es una forma de resistencia ante la presión de Occidente –que hoy afecta a Rusia pero que mañana podría ir dirigida contra China- que además facilita el intercambio de recursos y favorece la competitividad frente a Occidente, que es el principal interés de China.

Fuente: Carnegie

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